¿Cuáles han sido algunos de sus principales logros?
Ese sentido del servicio siempre me ha guiado, incluso cuando no trabajaba en lo que mi familia podría haber considerado una profesión "aprobada". Estudié en la Central Saint Martins y en la entonces Polytechnic of Central London. Cuando me dediqué a la educación artística, había muy pocas personas que se parecieran a mí enseñando, y aún menos en la industria. No recuerdo haber visto a nadie de origen global o de clase trabajadora en esos espacios.
Por eso, cuando decidí volver a la enseñanza, sabía que probablemente sería una de las pocas mujeres negras que los estudiantes encontrarían en su recorrido académico. Era muy consciente de ello y comprendía la responsabilidad que conllevaba. Sabía que quería aparecer como un modelo a seguir, no en un sentido performativo, sino porque comprendía lo poderoso que habría sido para mí haber tenido a alguien a quien admirar cuando era estudiante.
Desde el principio, mi motivación fue hacer que se produjera un cambio en los espacios en los que entraba. Quería mejorar la equidad y la inclusión en las instituciones en las que trabajaba. A lo largo de los años, he dirigido iniciativas para reducir las diferencias de rendimiento construidas étnica o socialmente, en las que un grupo de estudiantes obtiene sistemáticamente mejores resultados que otro. Me he esforzado por facilitar la transición a los estudiantes de entornos infrarrepresentados.
Cuando me incorporé a la Universidad de las Artes de Londres hace unos once años, se daba por sentado que los estudiantes de determinados orígenes necesitaban hacer más para "ponerse al día". Se esperaba de ellos que asistieran a programas previos a las sesiones o a sesiones adicionales para ayudarles a desarrollar un sentimiento de pertenencia. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es de haber cambiado esa mentalidad. Empezamos a preguntarnos cómo podía la institución conocer a sus estudiantes, en lugar de esperar que los estudiantes conocieran a la institución.
Mi trabajo siempre ha girado en torno a la accesibilidad, pero también creo que el acceso no es suficiente. Debe ir acompañado de oportunidades reales y de una auténtica progresión. Una cosa es abrir la puerta y otra muy distinta garantizar que la gente se sienta parte de ella una vez dentro.
Gran parte de mi trabajo se ha centrado también en lo que en el sector se denomina descolonización. Para mí, se trata de mantener conversaciones valientes y valerosas sobre las formas en que enseñamos y garantizar que esos enfoques sean inclusivos para todos. No se trata de perder o eliminar contenidos del plan de estudios, sino de enriquecerlos y contextualizarlos. Se trata de preguntarse cómo puede cada uno verse reflejado en lo que enseñamos y en los conocimientos que compartimos.
Ese ha sido el hilo conductor de gran parte de mi trabajo: crear pertenencia, ampliar el acceso y reimaginar cómo la educación superior puede servir realmente a todos los estudiantes.